
Las roturas del manguito rotador pueden presentar distintos grados de gravedad y complejidad. Uno de los criterios utilizados para valorar estas lesiones es la clasificación de Patte, que permite establecer diferentes grados en función de las características de la rotura y la retracción del tendón.
Siempre que sea posible, lo ideal es diagnosticar y tratar estas lesiones en fases precoces, antes de que evolucionen hacia estadios más avanzados. Sin embargo, el dolor asociado a una lesión del manguito rotador no siempre evoluciona de manera constante. Puede aparecer por periodos, mejorar temporalmente y volver a manifestarse, haciendo que algunos pacientes retrasen la consulta.
Como consecuencia, en ocasiones encontramos roturas Patte 3, lesiones avanzadas que suponen un importante reto desde el punto de vista quirúrgico.
¿Es posible reparar una rotura Patte 3 del manguito rotador?
Uno de los factores que deben valorarse en estos pacientes es el estado de la musculatura. Una atrofia muscular importante puede condicionar la capacidad funcional del músculo después de la reparación, incluso cuando técnicamente se haya conseguido realizar correctamente la sutura.
No obstante, nuestra experiencia clínica está ofreciendo resultados especialmente interesantes. En nuestra serie de casos, y mediante estudios electromiográficos, hemos observado una mejoría significativa del músculo supraespinoso en pacientes con roturas Patte 3, incluso cuando existen diferentes grados de atrofia muscular.
Estos resultados muestran la importancia de realizar una valoración individualizada de cada lesión y estudiar cuidadosamente las posibilidades de reparación antes de determinar la estrategia terapéutica.

Una cirugía de alta complejidad que requiere una reparación reforzada
Las lesiones Patte 3 presentan una elevada dificultad técnica. Para conseguir una reparación adecuada puede ser necesario realizar un desbridamiento amplio que permita liberar y movilizar el supraespinoso, trabajando tanto desde la región intraarticular como desde el espacio bursal.
El caso que presentamos es un ejemplo de este tipo de abordaje.
Ante una rotura Patte 3, se realizó una reparación reforzada mediante seis implantes: tres anclajes mediales y tres laterales. La disposición de los diferentes puentes entre los anclajes permitió conseguir una cobertura adecuada de la huella de inserción del tendón.
La finalidad de este tipo de configuración es conseguir una reparación sólida y una cobertura óptima, especialmente importante ante lesiones de estas características.
Recuperación progresiva y seguimiento personalizado
La complejidad de la lesión también condiciona el proceso posterior a la intervención. En pacientes con una rotura Patte 3, la recuperación debe plantearse de manera más progresiva y prolongada, respetando los tiempos necesarios para la reparación.
Por ello, tanto la cirugía como el seguimiento y la rehabilitación deben adaptarse a las características concretas de cada paciente.
A pesar de encontrarnos ante lesiones graves y técnicamente exigentes, nuestra experiencia demuestra que las roturas Patte 3 del manguito rotador pueden alcanzar resultados clínicos y funcionales muy satisfactorios en un porcentaje elevado de pacientes cuando existe una indicación adecuada, una planificación precisa y una técnica quirúrgica adaptada a la complejidad de la lesión.



